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Cultura / Fotografía callejera / Fotografía Social / Retrato / Fine Art

Sentirse bien

Hace un tiempo, me pasó algo que me hizo empezar a ver las cosas de otra forma:

Os lo cuento:

Resulta que durante los preparativos de una boda especial, la pareja (ella, amiga de la infancia) me propuso visitar el pueblo de él (Oropesa de Toledo), donde se celebran unas fiesta medievales realmente bonitas y bien organizadas. (más info aqui: https://www.oropesadetoledo.es/medievales-2022 )

Y ocurrió que, debido a mi talante aventurero, no me lo pensé y allí que me presenté sin saber muy bien a lo que iba. El pueblo es muy bonito, está más cerca de Portugal que de mi casa, pero no fue un impedimento para que me diera un buen madrugón y me plantara allí.

Tiene un castillo con su muralla y su almenado, muy al estilo del Castillo de Sabiote, donde también se celebran unas fantásticas fiestas Medievales ( https://sabiote.com/fiestas-del-medievo/ ), y organizan muchas actividades, combates a caballo, lanceros, se escenifican diferentes momentos históricos de la época, y montan un mercado realmente bonito y muy realista.

Una de las actividades que culminan éstas jornadas es la del desfile de tropas cristianas: una especie de procesión en la que los ciudadanos y visitantes se presentan caracterizados y atraviesan el pueblo en pos de una gloriosa tarde festiva allende los muros de la fortaleza…

Pues bien, estaba iniciándose el desfile y se encontraba éste hombre en una calle aledaña que casualmente era una de las que se usaban para el discurrir de la comitiva medieval. Allí se encontraba en silencio, con su mínima caracterización, su elegante aunque viejo traje, su cara maquillada y expresando con su rostro serio y tenue la gravedad del momento. Una persona, en definitiva, que igual viene de vuelta de mil batallas y que sólo necesita unas monedas para un bocadillo y una cama en la pensión.

la fotogenika de germán muñoz
Mimo haciendo su trabajo

No se bien, qué es lo que el hombre había hecho, o lo que realmente estorbaba apoyado en la pared y en la acera, pero algunos miembros de la comitiva se encargaron de quitarlo de allí a empujones, llegando a insultarlo y hacer que recogiera sus cosas y se marchara de allí. Desde aquí mi máxima condena a estos malandrines. No estuvo bien. No señor.

Continué con mi paseo con la pareja no sin mi malestar y un pequeño nudo en el estómago que me generó esa situación. Había podido fotografiarlo no obstante en su momento de «actuación», momento que me parece precioso y maravilloso…si le hubieran dejado un ratito más. Finalizamos el reportaje y volví a casa.

Pasado el tiempo, y dado que el retrato es una de. is pasiones dentro de mi trabajo, se dio la casualidad (o no…) que una de las fotos que le hice a éste señor estaba expuesta en una Sala Expositiva en Linares. Y alguien, cuando vio la foto en cuestión, tuvo a bien llamarme para contarme que el protagonista se encontraba en Linares, llevando su mimo y su estilo de vida hasta la ciudad en la que vivo. No pude por menos que alegrarme y tuve la necesidad de conocerlo para decirle qlo mal que me sentí cuando lo trataron tan mal en ese pueblo, aquella vez.

Así que fui a verlo y le regalé una copia de esa foto que con tanto cariño había hecho, y él la recibió con una gran sonrisa en la cara, ya no estuvo serio, al menos ese rato. Aquí está la publicación que hice en una de mis redes sociales: https://www.facebook.com/german.munoz.948/posts/10209479006949642

Espero que no te hayas aburrido de ésta historia y hayas llegado hasta aquí. Y que te hayas sentido bien

Gracias.

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